Fuga de empleados en las agencias de comunicación

Si estás aquí es porque tu agencia de comunicación cambia constantemente de personal. ¡Tal vez mi experiencia pueda ayudarte con tus dudas!

Estando en otra agencia, antes de empezar con Apablo Comunicación, algunos clientes se quejaban de que los consultores no conocían los mercados de las marcas con las que trabajaban. No era falta de interés, ni de profesionalidad, ni era desidia ni nada por el estilo. La razón por este desconocimiento tan preocupante era la altísima tasa de rotación del personal de la agencia. Algunos clientes llegaron a tener cinco consultores distintos en menos de medio año debido a la alta tasa de abandono laboral en aquella agencia. Otros, ni siquiera sabían a quién dirigirse y no era raro que un ejecutivo recibiera una llamada de un confuso cliente que no le correspondía. Esta situación afectaba gravemente al trabajo diario y algunas de estas marcas terminaron por abandonar la agencia.

Obviamente, ésta es una situación crítica derivada de una mala gestión empresarial. Los buenos directores de agencia saben de la importancia de reducir estas tasas de abandono precisamente para evitar esta situación. En el caso de la agencia de la que hablo, los ya extrabajadores se daban -y se siguen dando- de baja debido al mal ambiente laboral, el maltrato psicológico, los escarnios públicos contra un trabajador a capricho de la directora y otras razones en las que ni siquiera entra el dinero -lo que es muy ilustrativo-.

Si no pueden retener al personal, cámbiate

Si una agencia de comunicación sufre una elevada rotación en su plantilla, es muy recomendable que sus clientes busquen otras alternativas. Cada vez que hay un cambio de consultor, el recién llegado tiene que reaprender todo lo que el anterior ya sabía. Si el plan de comunicación es sencillo puede que la adaptación sea rápida, pero es improbable que el servicio sea óptimo en una situación en la que la persona que asesora a una marca no conoce su entorno. Si además, una vez que el nuevo trabajador llega a conocer al cliente decide dejar la empresa, la circunstancia puede terminar por ser bastante frustrante. Si tu agencia de comunicación no es capaz de asignarte un consultor estable durante al menos seis meses seguidos, busca una alternativa. Si te enteras de que la agencia está suplantando la identidad de sus trabajadores para que parezca que esa rotación no existe, cámbiate hoy. Piensa que si es capaz de engañarte con este tema lo hará también con sus resultados.

Conocer bien una marca cliente no es importante: es imprescindible. Puede parecer una obviedad, pero muy probablemente un recién llegado sea incapaz de realizar un análisis sensato y realista de las necesidades o los resultados de comunicación de una compañía. Para ello, hay que entender sus líneas de negocio, la relación que hay entre ellas, los productos más importantes y sus características, los públicos a los que la marca se dirige, su competencia, sus medios de comunicación objetivo… y este conocimiento no se adquiere en un día ni en una semana.

La solución más cara

Para reducir el impacto que la marcha de un consultor puede causar, las agencias serias optan por organizar su empresa en departamentos especializados: salud, banca, tecnología, consumo, corporativo… de esta manera, los consultores se especializan, trabajan habitualmente con los mismos medios y se enfrentan a problemas similares. También se utiliza la figura del supervisor o jefe de clientes, personal con experiencia nexo entre el director y el consultor, que comprueba la correcta marcha de las cuentas, conoce bien a los interlocutores y puede intermediar cuando sea necesario. Estas medidas, entre otras, subsanan notablemente el problema de la huida de trabajadores descontentos.

Sin embargo, estas dos soluciones tienen como inconveniente el aumento del precio del servicio. Es verdad que merman el perjuicio de un eventual aumento de la rotación de personal, pero contratar supervisores tiene un elevado coste que repercute en el precio final. Si la empresa cliente dispone de presupuesto, no hay problema; sin embargo, ¿por qué iba a renunciar una compañía a recibir un servicio de relaciones públicas de calidad a buen precio? ¿No existe una manera de evitar la rotación de personal a la par que obtener un servicio sin sobrecostes?

La solución más accesible

Existe una alternativa excelente a este dilema: un consultor independiente. Prescindir de una agencia y contratar a un autónomo solventa ambos inconvenientes de una vez. Por un lado, tendrás la garantía de que la rotación será inexistente porque el autónomo no se puede abandonar a sí mismo. Por el otro, el precio no se verá incrementado debido al exceso de personal que mencionaba anteriormente. Por tanto, elegir un consultor de comunicación independiente es una solución excelente no sólo porque su trabajo es más dedicado y su rotación inexistente, sino también porque su precio es más económico.

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